Daiana Faath

Es argentina, tiene 31 años, nació y vive en Villa Regina, Río Negro, Patagonia argentina. Es profesora de historia, pero hace un año comenzó a crear junto con su hijo Tahiel de 3 años, collages donde ambos fusionan su arte.

¿Recordás cómo fue  en tu infancia el contacto con el arte?
Desde pequeña siempre sentí atracción por la expresión artística.  Por parte de la familia de mi mamá hubo una presencia continua de arte, ya que dos de mis tíos son artistas, uno músico y otro artista plástico.

Siempre me gustó dibujar, de manera informal, sin asistir a clases, me dedicaba a copiar personajes de dibujos animados. En la escuela primaria realizaba con placer las carátulas para cada inicio de mes en mi  cuaderno,  o las actividades en las que la consigna era por ejemplo, ilustrar lo que imaginábamos de un cuento.

En casa siempre dibujaba o pintaba. En la adolescencia empecé a hacer retratos con lápiz negro, una época realicé dibujos de Molina Campos. Siempre desde la exploración, muy autodidacta, así que mucho ensayo y error.

¿Cuándo comenzaste a hacer del arte una fuente de expresión?
Soy profesora de historia, amante del tango, al que  conocí en mi adolescencia.  A pesar de realizar otras actividades profesionalmente, el dibujo me acompañó siempre, pero fue después de ser mamá de mi hijo Tahiel, que surgió mediante el juego la idea de crear obras entre los dos. 

¿Cómo fue el comienzo de esta aventura artística junto a él?
Desde que Tahiel tiene  un año y medio le proporcioné para jugar  acrílicos y diversos recursos plásticos. Fue recién a los dos años y dos meses aproximadamente que me surgieron ganas de dibujar y sumar en mi proceso creativo sus intervenciones. El primer intento fueron los famosos girasoles de Van Gogh. A partir de ese momento empezamos a experimentar una técnica compartida que considero muy original.  

¿Cómo realizan las obras?
Entre los dos. El proceso creativo comienza cuando le doy a Tahiel una hoja  y los materiales necesarios. A veces él elige los colores. Pinta, a veces con pincel, a veces las manos, hemos probado hasta con los pies. La idea siempre es que lo disfrute, que se divierta. Luego yo, a la hora de dibujar, invado mi composición de pedacitos irregulares de dichos dibujos, por eso la diversidad de colores y trazos.  Finalmente, el enmarcado lo realiza Emiliano, papá de Tahiel, quien se encarga de que el cuadro esté listo para colgar.  

¿Cómo surgió la idea de salir de casa y exponer en público las obras?
Cuando empecé a hacer los collages con los garabatos de Tahiel, los publicaba en mi Facebook. Allí los vio la  bailarina de  tango Laura Sidera, quién me invitó a exponer mis obras en el Festival Internacional de Tango que se realizó el año pasado en Neuquén Capital. Fue una sorpresa enorme, surgieron muchas dudas e inseguridades, pero acepté el desafío, y esa noche tuve la oportunidad hasta de vender mis primeros cuadros.  Laura siempre va a tener mi agradecimiento, ya que creyó en nosotros y nos dio un impulso hermoso. 

¿Cuáles son los materiales que utilizan?
Acrílicos, crayones y fibras. Yo utilizo fibrones y crayones al óleo para obtener sombras, todos son materiales simples.

¿Qué temáticas abordan sus obras?
Toda elección siempre  es subjetiva, por lo tanto, está  en relación con mis intereses, ideas que comparto, música, historia,  valores que defiendo, etc. Por lo general tengo  admiración por las personas elegidas.  El tango es una pasión que se ve reflejada en una serie de obras donde retraté a músicos, cantantes y bailarines reconocidos. Tengo admiración por Vincent Van Gogh, Salvador Dalí, el arte universal es siempre fuente de inspiración.

¿Cuáles son tus proyectos, junto a tu pequeño hijo?
Estuve exponiendo en  Buenos Aires en dos oportunidades,  una serie de obras de tango  en Milonga Parakultural, y Milonga La Discépolo. Me gustaría volver a dicha ciudad porque amo la movida cultural que allí existe.

Tengo en mente realizar obras colectivas, incluir a niños de jardines diversos, fusionar el arte y la escuela.  

¿Qué consejo le darías  a aquellos papás que quieren incentivar el arte e sus hijos?
Que los dejen SER. Que les permitan jugar, con mucha libertad, pero con la intención de investigar lúdicamente, las diversas posibilidades de colores y  texturas, en diversos soportes. No importa si se manchan, me gusta ver a Tahiel reir cuando pinta. La infancia es una etapa hermosa para abrirles las puertas del mundo del arte.

Convocatoria

Aproveitem para participar do concurso El Monstruo que Habita, criando Um, Monstruo e sua biografia. O ganhador terá sua obra participando em 2 exposicoes uma na Argentina e outra no Brasil.